Mi primer viaje a Legoland…

Después de muchos años con ganas de hacerlo, este verano hemos ido a Legoland, el parque de atracciones de Lego. Para los que no hayáis ido todavía, os voy a contar mi experiencia por si os ayuda para un posible futuro viaje…

El Legoland pionero está de Billund, en el pueblo donde está la central de Lego. Por cuestiones logísticas, la combinación de vuelos era mucho mejor, decidimos ir al de Alemania, entre Munich y Stuttgart. En Billund, a parte de Legoland, se pueden ver más cosas de Lego, como la House of Lego, pero a nivel de parque deben de ser bastante parecidos.

Dividiría la experiencia en Legoland en tres partes diferenciadas, que permiten que todos los miembros de la familia se lo pasen super bien, independientemente de que sean fans de Lego o no. Las secciones serían: el parque, las maquetas y las compras.

Pero antes de la experiencia ya en Alemania, es recomendable que anticipes la compra de las entradas por internet y te ahorras unas buenas colas. Si vas en coche, no te olvides de comprar también el ticket del parking, que sino a la salida vas a generar un buen lío!

Aunque nos dimos cuenta un poco tarde, con las cajas de Kellog’s (alemanas) puedes conseguir un 50% de descuento en las entradas de hasta 5 personas. La oferta era válida hasta mayo del 2019, pero es posible que se vaya repitiendo. Por cierto, teníamos muchos puntos de Iberia y pudimos conseguir las entradas a través de Iberia Plus, nos ahorramos unos cuantos euros!!! 

El parque de atracciones

Las atracciones del parque son perfectas para los que les gustan todo tipo de atracciones. No son especialmente “complicadas”, pero si muy divertidas para los más pequeños. Como es habitual en los parques de este tipo, tipo Disney, Port Aventura o similares, para entrar en las diferentes atracciones hay que hacer cola. En función de la atracción el tiempo oscila entre nada y casi una hora de espera. Hay una app que te ayuda a ver los tiempos de espera en cada momento. Aprovecha que los alemanes comen pronto, sobre las 13:00 es el mejor momento para subir a las atracciones con más tiempo de espera.

Las atracciones están relacionadas de una manera u otra con los diferentes temas de Lego. Tranquilos, la montaña rusa no está hecha de piezas de Lego, pero lo simula ;-).

De entre las diferentes atracciones, la que más gustó a la familia fue la montaña rusa de realidad virtual. Se puede hacer sin gafas de realidad aumentada, pero vale la pena hacer unos minutos más de cola y hacerla con las gafas, ¡qué experiencia! La Montaña rusa del Dragón y los juegos de NinjaGo, también nos gustaron mucho. 

Las maquetas de Lego

Para los fans de Lego es una de las partes más interesantes del parque. En la zona central del parque existen diversas maquetas hechas con piezas de Lego y con diferentes vehículos motorizados.

Las maquetas son de una escala superior a la mini figuras de Lego, seguramente para que se vean mejor desde lejos y a la vez para facilitar la motorización de los vehículos.

Una zona de las maquetas está dedicada a Star Wars, con diferentes dioramas con naves de gran tamaño. El Halcón Milenario, era realmente espectacular y su tamaño doblaba (por lo menos) el del UCS Halcón Milenario.

Otro gran diorama, era el de los monumentos más altos del mundo, con una comparativa a escala con la Torre Eiffel, el Burj Khalifa o el nuevo edificio 0 del World Trade Center.

Uno de los que más me gustó, fue una maqueta de un espectacular castillo típico alemán.

Seguramente, la maqueta más conseguida, es la de Venecia. Con góndolas, la Plaza San Marcos, los canales, y el puente de Rialto, entre otros… 

En el centro de la exposición, una monumental maqueta del estadio del Bayern de Munich, a escala mini figura nos hace vivir un partido de fútbol casi como si estuviéramos en el campo en directo.

Otras maquetas muy detalladas de un puerto o varias ciudades hacen las delicias de cualquier fan de Lego. Por poner un pero, algunas maquetas como los vehículos están empezando a hacerse viejos (el Lego al sol y a la intemperie envejece), la automatización de las maquetas es bastante rústica y sencilla y por último, la escala de mini figuras hubiera sido para mi la preferida…  

       

Las compras de Lego

Como todos los parques de atracciones, en Legoland, no pueden faltar tiendas y en esta caso con todos los sets de Lego habidos y por haber… 

Pero, claramente, para un friqui como yo, el mejor momento, fue ver en directo como se fabrican los Lego con las máquinas reales que tienen en las diferentes fábricas de Lego por el mundo. Y al salir encontrar un almacén lleno de cajas con cientos de piezas diferentes que se pueden comprar a granel. Si comprar en el Brick Wall de las tiendas de Lego ya es una gozada… imaginad en un almacén lleno de cajas con cientos de piezas de diferentes tipos y colores. Me hubiera llevado quilos y quilos de piezas… pero entre que los Lego son caros (aunque sea a granel) y que las maletas ya iban llenas, me limité a hacerme con un quilito de piezas que me interesaban para mis próximos proyectos.

En un día hay tiempo para verlo y probarlo casi todo. A nosotros nos faltó un poco de tiempo para ver los espectáculos. Pero, la verdad, con nuestro nivel de alemán, no íbamos a entender nada! (hay alguna sesión en inglés, pero pocas)

En la experiencia de Legoland se podría considerar un cuarto elemento, el alojamiento. No lo he incluido ya que no puedo valorarlo. Nosotros decidimos huir del recinto hotelero de Legoland y alojarnos en una casita a 10 minutos en medio de campos, vacas y manzanos! Los granjeros que la regentan solo hablan alemán, pero son muy majos 😉

Sorpresa final

Como el viaje tiene que ser a gusto de todos, al día siguiente fuimos a hacer un poco de cultura a la bonita ciudad de Ulm, a escasos 15 minutos de Legoland, donde nació A.Einstein. Y oh! sorpresa, al entrar en la catedral de la ciudad, la más alta del mundo, una magnifica maqueta de Lego con más de 120.000 piezas reproducía el monumento con exquisito realismo. Yo me quedé deleitando la obra de arte unos minutos, antes de subir los 140 metros de altura por una escalera de caracol, no recomendable subirla sin llevar la biodramina encima y menos si ya te has bebido alguna cervecita en la plaza de Ulm ;-).

Un viaje recomendable con niños sobre los 10-12 años, la mejor edad para disfrutar todas las atracciones del parque. Yo me había hecho grandes expectativas con las maquetas, y la verdad, esperaba un poco más. Pero el ratito en la fábrica y posterior compra de piezas a granel valió la pena!

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